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Y seis meses después: cambio euros por libras.

abril 9, 2012

“¡Mucha suerte!”. “Encantado de haberte conocido”. “Seguro que has aprendido mucho”. “Esto es el motor de tu vida, y se te nota”. “Sois unos grandes compañeros y gracias”, respondía yo continuamente. Y tantas frases de ánimo como éstas me despidieron de Madrid hace justo ahora seis meses. Digo paréntesis, porque los últimos tres años y medio habían sido muy intensos, varios medios de comunicación que fui combinando con los dos últimos años de carrera y la gran experiencia de Radio Nacional.

Sábado 7 de abril de 2012. Dos días después de cumplir los 25 tengo todo el equipaje listo y ya estoy preparado para ir al aeropuerto. Últimas despedidas por Asturias -a mis amigos de Roa ya los había despedido dos días antes- y empieza el Rosario de la Aurora con la familia. Tal cual. Ni la Dolorosa que ha desfilado estos días por muchas procesiones de España estaba tan triste como yo. Sin embargo cuando llego a la terminal de Santiago del Monte (Avilés, Asturias), la chica de Easyjet le caigo demasiado bien, porque me deja facturar la maleta de mano gratis (que parece un chorizo y tiene difícil la entrada en el casillero y por la que en la puerta del embarque me clavarían 50 euros). Y llegó el momento del Santo Entierro, (por lo del clímax de la Semana Santa, y mi despedida con mis padres, hermana y prima). -Sé fuerte, sé fuerte, dijo mi madre. Yo, sólo pude llorar como un crío de 5 años.

Me he resistido hasta el último momento, pero al final he tenido que preparar el petate y vuelo a Londres. Pasó un día, una semana, un mes, y así cada uno de lo segundos, minutos y horas  desde el 1 de octubre de 2011, con el teléfono como si se le hubiera cortado la línea, y aguardando en casa. Y no llegó ninguna llamada de ningún sitio. Así, sin la oportunidad laboral por la que tanto he luchado, han luchado en mi casa y luchan tantos jóvenes menores de 30 años en España sin estudios y con ellos: compuestos y sin trabajo. Ánimos por aquí, ánimos por allá.  Los que tienen trabajo te animan: ” Hay que tener paciencia”. Los que están como tú, desesperan: “Aquí no hay nada que hacer, vete”. Y mi abuelo me recuerda: “Yo emigré de Castilla para aspirar a más, e incluso intenté ir a Alemania”. Y así he llegado hasta Londres.

Y después de ponerme tan intenso, voy a contar cosas mucho más agradables. La llegada ha ido genial. La familia con la que voy vivir pinta muy bien: cuando hablan inglés los entiendo. Está compuesta por Tanya (la madre) y dos niños, Brad y George (que no son ni Pitt, ni Clooney).

PRIMER DÍA DE REENCUENTRO con LONDRES.

No es la primera vez que vengo a Londres, hace tres años y medio ya estuve aquí durante un mes. Ahora vivo en el norte (en la otra punta de donde viví la otra vez), así que tengo que aprenderme las nuevas rutas para volver al hogar. Primer intento de llegar a la boca del metro lo hago a pie y… Yo me quería dirigir a North Harrow, pero la fortuna quiso que apareciese en Headstone Lane. Más tarde me di cuenta que fui en dirección contraria. No cundió el pánico porque no llovía, así que me dirigí a una parada de autobús, me subí en el primero que llegó y le dije al conductor: “Quiero ir a North Harrow, ¿es este el autobús?” (todo esto en inglés, claro, y bastante aceptable, porque me entendió). Y me contestó que no, pero que subiera. Le dije al señor tan simpático que solo tenía dinero para pagar el ticket, que la Oyster la tenía vacía, y me dijo: “Doesn’t matter”. Así que gratis hasta donde me mandó bajar. Repetí la misma operación hasta que llegué a la boca del metro gracias a otro autobús, por el que no pague ni un sólo penique.

Dos lecturas sobre la primera impresión de Londres: los londonier son gente agradable y amable y si te haces entender te ayudan (conmigo lo hicieron dos conductores de autobús, un señor en la boca del metro y una señora en el Tesco). Además, la chica de aquí de casa me regaló un pack de pascua con un huevo de chocolate y tres chocolatinas…  (me dijo que eso en Easter era normal), así que no está nada mal para el primer día.

Seis meses después he pasado de pagar 1,10 euros por un descafeinado de sobre en mi pueblo a 2,15 pounds por un capuccino (unos tres euros y pico). De momento aquí sigue lloviendo, pensé que cuando terminara el post iba a ver una tregua.

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5 comentarios leave one →
  1. Martine PH permalink
    abril 9, 2012 3:50 pm

    Rùben ! cuantas dias vas a estar en Londres ?
    Vas a trabajar alli o que vas a hacer ?
    un beso

  2. Rodrigo Sanz Orozco permalink
    abril 9, 2012 4:36 pm

    Bonito articulo y emocionantes algunas partes(la de despedidas).
    Te lo habre dicho ya 20mil veces por twitter disfruta de tu nuevo trabajo y de la ciudad de Londres y como dice tu madre : “se fuerte,se fuerte”

    Animo tio.
    PD: En Verano te vamos hacer una visita a Londres

  3. Azuki permalink
    abril 9, 2012 9:34 pm

    🙂 te seguiré por aqui, ya tienes una fan más 🙂
    Azuki

  4. Parrao permalink
    abril 10, 2012 2:38 am

    Animo y suerte, y no te desesperes con la lluvia

  5. Carmela permalink
    abril 12, 2012 5:39 am

    Como siempre te he dicho tu puedes comerte el mundo. No te achiques ahora y adelante que verás como todo saldrá bien. Recuerda aquello que aparecía en aquél libro “…cuando de verdad ansías algo, todo el universo conspira para que lo consigas”… un besote. Carmela

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