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Los tres deseos (de toda persona).

abril 28, 2012

Ya sólo quedan 90 días para que empiecen los Juegos Olímpicos de Londres 2012… En la ciudad se respira nerviosismo, mucha seguridad -algo normal en esta ciudad-, obras de última hora y visitantes contemplando la City el año que es Olímpica. Me encanta pasear por el centro y ver las innumerables referencias a London 2012, la ilusión que llevan los londoniers, y la incansable cuenta atrás de los diarios británicos para el día “D”, a la hora “h”… Mientras,  sigo mis andanzas por Londres a la caza de cualquier cosa susceptible de ser narrada en este blog.

Empecemos… por el principio. Hace varios días que no actualizo, así que echemos la vista atrás hasta día del clásico Barça – Madrid… (os refresco la memoria, sábado tarde). El caso es que estaba disfrutando con una amiga de las innumerables tiendas que hay por Oxford y Regent Street, hasta que llegó la hora del partido. Sin embargo, hay algo que no entiendo. En esta ciudad hay un montón de musulmanes, y me quedé perplejo cuando vi a una mujer de esta etnia en un Zara de Oxford Street y lo único que se le veía eran los ojos. Todo ello gracias a su burka estupendo y maravilloso. Lo que yo me pregunto, ¿qué haces en el Zara si vas con un burka? ¿Qué haces en Londres cuando te siguen destrozando como mujer? De verdad, ¡qué pena!

Después fuimos a uno de mis bares preferidos de Londres -ya lo conocía de la otra vez que viví en esta ciudad- y además que está en el centro. Justo al lado de Leicester Square. Este bar se llama “The Slug & lettuce” (creo que lo escribí correctamente). Sin embargo, la sorpresa que me encontré a las SIETE  de la tarde fue a un grupo de unas 20 mujeres con orejitas de playboy a la puerta de una local de Leicester. Repito, SIETE  de la tarde y unas veinte mujeres (con una media entre los 30 y 35 años) provistas de un montón de orejitas de conejito de playboy. ¿Qué hacían? Quiero pensar que iban todas de despedida de soltera. Otra de las cosas que llama la atención en esta ciudad son los horarios, el caso que ahora en primavera que aquí también tenemos muchas horas de luz, se hace raro que a media tarde, con luz, la gente quede para empezar a tomarse sus copichuelas. Aquí os dejo una estampa del grupo de afortunadas que iban a disfrutar de una noche de alcohol y desenfreno en el centro de Londres desde las siete de la tarde.

Lo de empinar el codo a horas tempranas es algo que llevo observando varias veces esta semana en la City. Con motivo de las diferentes citas deportivas de esta semana (Barça – Chelsea, R.Madrid – Bayer, Ath. Bilbao – Sport. Lisboa) he ido a un local que tengo cerca de mi casa, y alejado del centro de Londres. Se llama “The Three Wishes”. El camarero ya me tiene fichado como nuevo cliente, el caso es que es lo único decente que he encontrado donde poder leer el periódico, tomar algo y entrar en contacto con gente local, vamos un bar british en toda regla. Volviendo al consumo, jamás he visto tomar tantas pintas seguidas un martes normal viendo un partido. Puedo asegurar que los aficionados del Chelsea bebían jarras de cerveza como vasos de agua, es más, una vez que nuestro querido Torres arrebató el partido al Barça volaban cócteles de alcohol. Señores, ¡¡que era martes, 9 de la noche!! Y parecía un sábado de madrugada.

Volviendo a “Los tres deseos”, creo que esta semana investigaré porqué mi nuevo amigo barman eligió ese nombre para su bar, donde cualquier día de la semana es bueno para tomarse un cóctel, el tiempo se detiene, y donde parece que en su interior dices adiós a tus problemas. Dos o tres veces por semana acudo a este local. Mis pasos son prácticamente los mismos: “One pint of Foster, please“, leo el “The Times evening” en papel y miro el fútbol si esa noche hay. Lo que si he notado es que en esta ciudad mucha gente tiene muchos deseos, no sé si tres, o más, o menos. Yo cada tarde-noche que acudo a este local en mi bicicleta, de vuelta a casa intento pensar en los míos.

Y de deseos me gustaría pasar a mis amigos de la agencia del gobierno que hacen sentirme muy bien. La semana pasada narré cómo de mi pura curiosidad descubrí un lugar donde me daban cursos de inglés, e incluso me dieron otro de orientación laboral. Esta semana ya he empezado al ataque de verdad con el curso de english. La media de edad en esta agencia del gobierno son unos 45 años, e incluso más. Mientras que la nacionalidad… es complicado, pero ahí va mi sondeo: un 65% indios, 20% africanos 10% de europa del este, 4,8% chinos, y el resto soy yo (un 0,20%). La mecánica es muy sencilla. Llegas, buscas un ordenador libre y te pones a hacer tu curso, adaptado a tus necesidades, además de inglés hay para aprender matemáticas y creo que como una especie de graduado escolar… Aquí el aprendizaje depende de tí un 99 por ciento, tú eliges si estás atento o no. Y lo bueno que tiene es que los trabajadores de este centro acuden a tu rescate cuando te da la sensación que el ordenador te habla en chino o te pide cosas imposibles.

Cada mañana que voy a este centro hacen sentirme bien, ¡qué coño! Muy bien. No sé si será mi juventud, ser europeo, o mis ganas de aprender, pero a veces me siento como un niño de cinco años mimado por la profesora. Y eso se agradece, porque aquí la gente es muy pasota, es decir no se meten en el terreno de los demás, y que alguien te diga “Hola Rubén, ¿qué tal estás?” sin apenas conocerte y cada mañana, es un gran avance. Volviendo a la agencia del gobierno, resulta que los lunes y miércoles hay clase con una de las trabajadoras, Sylvia. El caso es que el pasado lunes estaba superconcentrado haciendo mis ejercicios y me dice: “Te invito a mi clase, ¿te apuntas?”. Dije que sí, y a la aventura que fui. En la clase éramos seis personas (5 mujeres y el presente pipiolo); y si vamos por nacionalidades, 4 indias, una polaca y yo, y si clasificamos  por edades, yo era el adolescente del grupo. La clase fue bien, el caso es que no sabía si mis compañeras me iban a pegar a la salida de clase por ser demasiado participativo en la lección. Pero no soportaba que al corregir las actividades nadie quisiese colaborar… así que, la profesora me adoraba, pero mis compañeras creo que sintieron un poco de odio hacia el younger del aula. La clase mereció la pena.

Se me escapan cien mil cosas que contaros… Sin embargo esta semana tuve una visita esperada y reencuentros fortalecedores. Por un lado, ¡Gracias Elsa! Compañera de universidad, de máster, y ex compañera de Radio5. El British precioso, y el jamón está riquísimo.  Creo que aquí se aprecia mejor el sabor!!! Y, ¡Gracias Patri! Compañera de Universidad que anda por estas tierras… Anima un montón compartir esta ciudad con gente que ya conocías, con gente con la que compartes profesión  Por cierto, aquí os dejo una exclusiva: las medallas de oro que se entregarán en los Juegos Olímpicos de London 2012. Gracias a los que os gusta el blog, anima a pasar un par de horas delante del ordenador para contar cositas…

Por esta gran ciudad todo sigue muy bien. Con ganas de seguir adelante aunque se eche mucho de menos familia y amigos, y muchas cosas. Aunque siempre haya alguien empeñado, ya sabéis, en fastidiaros la aventura allá donde os encontréis, eso no se puede remediar. Esta semana directamente paso de comentar la actualidad política…  Los afortunados de tener puente del 1 de mayo, a disfrutad, el resto, “Bienvenidos al Club”. Así que muchos ánimos amigos.

Besos y abrazos.

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One Comment leave one →
  1. Azuki permalink
    mayo 24, 2012 7:58 pm

    pero cuáles son los deseos’???? :s…

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