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Al sol, entre cantos rodados.

junio 13, 2012

((ENTRADA ESCRITA  el 2 de junio))

Sol. Ese puede ser el resumen climático de los últimos ocho días en Londres. Me sorprende la facilidad que en esta ciudad se puede pasar del invierno al verano. Aquí tampoco hubo primavera, o al menos la hemos vivido de forma muy invernal. Apenas aún quedan unos días para la gran celebración del Jubilee Diamond (recordaros que es el 60 aniversario de Isabel II). ¿Qué ha pasado en los últimos días? Podríamos combinar las palabras Sol y Bankia a lo largo de todo el post, y echar un poco de Gibraltar para aderezarlo. El Barça ganó la copa del Rey. Los ingleses son unos guarros, y mucha culpa tienen las autoridades por quitar -o no poner- papeleras. Por cierto, también me ha dado tiempo a ir a la playa, que aquí SÍ hay playa. Por cierto, el otro día conocí a una chica procedente de Iraq (Oh, My God!), creo que la abrasé a preguntas comprometidas. ¿Eurovisión? Sí, la BBC se mofó de Pastora, ¡qué le vamos a hacer! Así es la envidia.

Este fin de semana decidí hacer mi primera salida de Londres. Estuve en Eastbourne, ciudad de unos 90.000 habitantes, situada al sureste de Reino Unido, a unas dos horas de la capital, y a media hora de Brighton. Es un lugar puramente turístico. ¿Qué hay para ver? El mar, y el típico museo que hay que inventarse con el pretexto de atraer turistas (si, muy típico también en nuestro país). Eastbourne me pareció una ciudad bonita, pequeña, acogedora y soleada. Tiene unas playas muy largas en extensión (similares a las del levante español), con el problema de que aquí las playas son de canto rodado, y no de fina arena. Esa es la cuestión. ¿El agua? Congelada, y eso que yo estoy acostumbrado a las aguas frescas del Cantábrico. Una cosa que me gusta de Reino Unido que esta gente en cuanto ve un rayo de sol sale a la calle despavorida. La playa estaba repleta (sí, a pesar de los cantos). Dos consejos para futuros visitantes a la costa inglesa: aunque esté nublado el sol quema; y aunque haya sol y viento, como para no quitarte la camiseta también QUEMA. Seguí los consejos de mi progenitora. “Échate crema”, dijo mi madre como unas doscientas cincuenta veces (en realidad lo dijo dos). Y lo hice, del factor 30 -por el blanco de mi piel-. De hecho, me eché crema hasta en tres ocasiones, pero  el viento no impidió que me quemara un poco los brazos y la cara. Esta vez ha sido leve.

A parte de los rayos de sol que esperábamos con bastante inquietud aquí la gente es muy guarra. Que nadie me malinterprete, pero cuando uno va a la playa tiene que recoger su basura. Muchos ingleses no lo hacen. Yo creo que deben de pensar que ya vendrá alguien del servicio de limpieza a hacerlo, y eso está muy mal pensado. No me gusta. Eso no es algo característico de un lugar, lo vi el otro día en Eastbourne, en cada parque y en el centro de Londres. Aquí tienen un problema con las papeleras. Supongo que en la City puede estar justificado, en cierto modo, por un posible ataque terrorista, pero quiero pensar que alguna solución habrá. No es normal que me tire andando por el centro de la ciudad con papeles en los bolsillos más de 30 minutos sin encontrar una papelera. Así que, señores del Council de Westminster, quedan suspensos en limpieza.

Y de la falta de sentido común en el uso de las papeleras, a otra falta de educación: la falta de civilización en el reino del shopping. El otro día fui a Primark -sí caí en la tentación de entrar y curiosear-. Para aquellos que no lo sepan, es una tienda de trapos (porque lo de ropa lo dudo) a muy buen precio. Tiene ropa de hombre y sobre todo de mujer, complementos, vaya, como un veinte duros pero de ropa (…). El caso es que a los diez minutos decidí irme y comprar una toalla de baño para la playa. El caso es que había casi tantas mujeres en la sección de hombres como en la de mujer (algo que nunca entenderé, porque curiosean ellas nuestra ropa), sólo había cola en el probador femenino, y había casi tanta ropa en el suelo como  “colocada”. En fín, una selva, pero con ropa. Abandoné.

También os tengo que contar algo positivo de esta gente. Muchas de las personas que me preguntan sobre los londoniers me dicen que son gente muy cerrada. A lo que yo siempre responde que “depende” y “no siempre”. El viernes pasado fui al bar que hay cerca de mi casa (el The three wishes). El pasado viernes fui a ver allí la final de la Copa del Rey (que en inglés no cambia el nombre de la competición, se dicen en castellano). Allí, solo, conocí a Jim. Un hombre de 80 años con el que vi el partido. El caso es que la conversación empezó por mi interés por el fútbol de España -en un principio él no sabía que yo era español- y terminó por la Segunda Guerra Mundial. Jim es una persona para escribirle un reportaje. Me fascinó cuando me contó algunas de sus vivencias durante la guerra, la pobreza en el norte de Reino Unido, o los bombardeos durante la Guerra. Digno de un libro.

Cambiando radicalmente de tema… El otro día los compañeros de Diario de Burgos me publicaron un artículo. Estoy bastante contento. En él escribí mis percepciones de la City, cosas que ocurren aquí, un poco de opinión. Gracias. También gracias a los que lo habéis leído y os gustó, y a los que no os gustó, pues intentaré hacerlo mejor la próxima vez. Ahora estoy preparando algo más informativo para otro diario, así que estoy a la caza de información, empezando a buscar fuentes y esas cosas que dicen que hacen (hacemos) los periodistas para hacer reportajes frescos, cargados de información, y contar lo que sucede. ¡Qué alegría sentir otra vez esos nervios periodísticos!Y aquí os dejo una foto del artículo que el otro día me publicaron en el Diario de Burgos, fue para una sección que tienen que se llama cartas desde el extranjero.  Puedes descargarlo aquí.

Y hablando de periodismo… el otro día comí con una gran amiga: Aida. Fuimos compañeros hace dos veranos en La Nueva España, en Avilés. La señorita esta por estas tierras acabando su carrera de periodismo, en uno de los años más negros para nuestra profesión, pero os anuncio que habla inglés muy bien. Demasiado rápido para mi gusto. ¡Qué bonito fue recordar aventuras y desventuras de La Nueva! Y acordarnos de los compañeros de Avilés. Dejando sentimentalismos a un lado, en esa misma cita conocí a una chica Iraquí. Así que imaginaros el tipo de preguntas que le pude hacer, un tanto políticas, pero sin pasarme. Fue genial el cruce de declaraciones.

Besos y abrazos.

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4 comentarios leave one →
  1. junio 13, 2012 2:32 pm

    Periodistas por el mundo 😉 un año negro para la profesión, sobre todo en España, pero habrá que seguir adelante, London is always an option

  2. junio 18, 2012 6:43 am

    Que bueno saber de tí por este blog ,Rubén.Te recomiendo ir a BRIGHTON sino has ido, seguramente cambie tu impresión de la sociedad inglesa (aunque eso sí , está tan petado de extranjeros que no será fácil)

  3. Andrea permalink
    julio 3, 2012 12:35 pm

    Por desgracia Primark es igual de salvaje aquí en España, Rubén, jeje. La gente se tira a la baratija, pero también creo que es por el sistema de trabajo. Aquí en España solo colocan los lunes antes de abrir… el resto de la semana está… más o menos como cuadra porque los trabajadores no dan abasto. Best wishes from Oviedo.

    • julio 3, 2012 12:40 pm

      Jaja… Y tanto que es una locura. Yo creo que fui aquel día y no he vuelto a pisar por un Primark. Un beso fuerte guapa. Y gracias por pasarte por el blog, espero que te guste.

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